jueves, 17 de julio de 2014

El Metro de Shanghai, el más largo del mundo


Hay 168 sistemas de Metro urbano en todo el mundo, repartidos por 55 países, y el más grande de todos ellos es el que recorre las entrañas de Shanghai, gracias a sus 538 kilómetros de líneas. Fue la tercera red de Metro en construirse en China, tras las de Pekin y Tianjin, y sus datos impresionan. La red inauguró su primera línea en 1993 y cuenta con 329 estaciones repartidas en 14 líneas. Propiedad del Shaghai Shentong Metro Group, la transitan 2.500 millones de personas al año, según datos de 2013, lo que equivale a una media diaria de 6,86 millones. El récord de usuarios se alcanzó hace apenas unos meses, el 30 de abril de este 2014, con 9.381 millones de personas.

Si la de Shanghai ya es la red de Metro más grande del mundo, su posición como tal se afianzará con seguridad en los próximos años, puesto va a seguir creciendo. El primer objetivo, impresionante por ambicioso, es alcanzar en 2020 los 877 kilómetros de extensión. En este 2014 se abrirán un total de 33 nuevas estaciones repartidas en cuatro líneas, a las que habrá que sumar tres más que están previstas para el final de 2015 y un descomunal número de 192 estaciones más, repartidas en 13 de sus líneas, para ese horizonte de 2020. Y no acaban ahí los planes de expansión, que en un plazo todavía sin concretar y a largo plazo conocerá nuevas extensiones en cinco líneas más.

Fue el 28 de mayo de 1993 cuando operó el primer tren de la línea 1, que unía New Longhua y Xuijahui. Tras extender esa misma línea en los años siguientes, hubo que esperar hasta el año 2000 para conocer un nuevo recorrido que expandiera la red. A partir de ahí, el crecimiento del sistema fue impresionante. En 2003 entró en funcionamiento la línea 5, dos años después lo hizo la 4. En 2007 se unieron tres más. Fue en 2010, coincidiendo con la exposición universal que se celebró en Shanghai, con la inauguración de la línea 10, cuando la ciudad china pudo comenzar a presumir de tener la red de Metro más amplia del mundo. Y las últimas ampliaciones puestas en marcha hasta la fecha fueron la sección este de la línea 12 y la sur de la 16, el 29 de diciembre de 2013.

La estación más transitada es la de la Plaza del Pueblo, que conecta las líneas 1, 2 y 8, pero el punto de intercambio más amplio es la estación de Century Avenue, en la que tienen parada las líneas 2, 4, 6 y 9. Muchas de sus estaciones tienen plataformas con pantallas de cristal acrílico para aumentar la seguridad. De hecho, el incidente más dramático que ha vivido el Metro de Shanghai en toda su historia, el 5 de julio de 2010, tuvo que ver con ese aspecto. Fue la muerte de una mujer que fue arrastrada a la vía tras atrapar las puertas su tobillo cuando el tren se puso en marcha. El precio del billete depende de la distancia a recorrer, pero oscila entre los 3 y los 10 yuan, entre unos 35 céntimos de euros y 1,20 euros al cambio actual entre ambas monedas.

El Metro de Shanghai es el más grande del planeta en extensión, superando en este ránking al de Pekín, también en China, con sus 465 kilómetros; al más grande de Europa, el de Londres, que suma 402; al más extenso de América, el de Nueva York, con 373; y al de Berlín, que cierra el top 5 de esta clasificación llegando hasta los 332 kilómetros. Pero si atendemos a distintos baremos hay otros Metros que superan al de Shanghai. Por números de estaciones, éste sería sólo el sexto del mundo, quedando por detrás de los de Nueva York (421), París (303), Madrid (300), Seúl (296) y Londres (270). Y por número de pasajeros sólo ostentaría la tercera posición, por detrás del de Pekín (3.209 millones de usuarios anuales) y el de Seúl (2.560 millones).

jueves, 26 de junio de 2014

José Calavera Ruiz, Premio Nacional de Ingeniería Civil 2014


El Premio Nacional de Ingeniería Civil del año 2014 ya tiene dueño. El Ministerio de Fomento, por medio del jurado que presidente el secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá, ha decidido concederle este galardón anual a José Calavera Ruiz, doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, ingeniero técnico de Obras Públicas y fundador de la empresa Intemac, de la que actualmente es presidente de honor. Calavera Ruiz está reconocido como una figura eminente en el campo de la estructuras, del hormigón y de la edificación, tanto en España como más allá de nuestras fronteras.

El Ministerio destaca que el premio se le concede "en reconocimiento a su larga y fructífera trayectoria profesional, iniciada en 1958 como ejecutor del proyecto y dirección de obra de numerosas estructuras singulares e instalaciones industriales", así como por su importancia "en el impulso a la prefabricación en edificación, labores que ha conjugado con una intensa dedicación docente e investigadora, en la que destaca su importa papel en la difusión técnica". A este respecto, Fomento hace hincapié en que "sus numerosas publicaciones, entre las que destacan las relativas al cálculo de estructuras al hormigo armado y pretensado, y a la prefabricación, se han convertido en referentes para la práctica profesional en el campo de la edificación".

Nacido en Melilla en 1931, entre los proyectos que ha realizado Calavera Ruiz en su dilatada carrera sepueden destacan el Teleférico de Fuente-De en Cantabria, las cubiertas espaciales del Pabellón de Deportes del Real Madrid, el de la Fábrica de Cervezas Mahou también en Madrid o la del Mercado Nacional de Ganado de Torrelavega al igual que el Monumento al Indiano, ambos también en tierras cántabras. Además, ha dejado su sello en instalaciones industriales de todo tipo, destacando cuantiosas fábricas papeleras siderúrgicas y de prefabricados, además de haber intervenido en la construcción de un elevadísimo número de edificios de gran altura en España.

Fue el primero de su promoción en la Escuela de Ingeniería de Obras Públicas de Madrid. Después pasó por la Escuela de Ingenieros deCaminos, Canales y Puertos de Madrid, en la que se doctoró. Allí, en la actual Universidad Politécnica de Madrid, es Catedrático Emérito en Edificación y Prefabricación. Entre otros reconocimientos, en 1975 obtuvo el Premio de la Convención Europea de la Construcción Metálica Sercometal, en 1999 la Medalla de la Federation International du Béton y en 2000 el Premio Grandes Figuras de la Ingeniería que concede la Asociación Italiana de la Prefabricación. Otro aspecto vital de su trayectoria residen en su preocupación por la historia, los textos científicos y sus protagonistas, lo que le ha llevado a difundir ediciones facsímiles de importantes textos olvidados sobre ingeniería civil.

José Calavera Ruiz sucede en el palmarés de este premio a Pablo Bueno Sainz. La ministra de Fomento, Ana Pastor, le hizo entrega del galardón el pasado 16 de enero. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Bueno Sainz es presidente del Grupo Typsa desde su creación en 1966, que también ha dirigido a lo largo de su carrera la Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Tecniberia. Su trabajo ya le había valido la concesión en 1991 de la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puerto.

jueves, 5 de junio de 2014

Adif pide 120 millones de euros para mejorar la seguridad de la red convencional


Las infraestructuras ferroviarias españolas necesitan una inversión mayor de la prevista por el Ministerio de Fomento para mantener la seguridad en los niveles necesarios. Al menos eso es lo que cree Adif, la empresa pública que se encarga de su gestión, que ha solicitado al Gobierno 120 millones de euros más de lo presupuestado para paliar el deterioro de las trincheras ferroviarias que, en algún punto de la red, amenaza con el cierre de líneas por motivos de seguridad. La advertencia de Adif se incluye en un documento que publicó el diario El Mundo el pasado día 11 de mayo y se refiere a la red convencional, utilizando términos tan alarmantes como "riesgo alto" por esa falta de mantenimiento.

Esta valoración forma parte de una respuesta a una petición formal de información que le hizo la Dirección General de Ferrocarriles, órgano que depende de Fomento, que a su vez respondía a la preocupación mostrada por la Comisión de Accidentes Ferroviarios por "el incremento de sucesos relacionados con el estado de las trincheras ferroviarias de la red". Renfe, según fuentes consultadas también por el mismo diario, aseguró desconocer ese incremento de sucesos al que se hace alusión, pero Adif en su respuesta al Ministerio los documentó, incluyendo imágenes de accidentes y trenes descarrilados en 2013 en la línea Ferrol-Bilbao a causa del desprendimiento de grandes rocas sobre las vía, del deterioro de algunas infraestructuras tras el fuerte temporal que azotó la Península Ibérica el pasado mes de febrero o de la salida de la vía de un tren con mercancías peligrosas a la altura de Jabugo, en la línea que conecta Zafra y Huelva.

Cuando presentó sus presupuestos para el año 2014, Fomento destacó que más de la mitad del esfuerzo inversor previsto para todo el año se destinaría precisamente al sector del ferrocarril, concretamente un 51 por ciento del total de dicho presupuesto, una cantidad de 4.573 millones de euros. Encajando en la petición de Adif, dichos presupuestos destinan un 70 por ciento de esa cantidad (3.194 millones) a la Alta Velocidad, mientras que el mantenimiento de la red convencional se quedaría con 585 millones. Esos datos no ocultan que el presupuesto del Ministerio para 2014 es un 11,6 por ciento menor que el de 2013, reducción que será de un 3,2 por ciento en las infraestructuras ferroviarias.

Según los datos recogidos por SEOPAN, el Observatorio de la Construcción, el pasado año la Administración central concedió obras ferroviarias por valor de 2.220,4 millones de euros, siendo éste el tercer año en la última década en la que se adoptaban decisiones en este sentido (en 2003 fueron 1.068,9 millones y en 2011 1.151,4). En lo que llevamos de 2014, y también con datos de SEOPAN, se acumulan 1.448.418 euros en licitación pública, con claros altibajos en las cifras. Si enero y abril fueron meses en los que se registraron cantidades más bajas (22.572 y 93.375 euros respectivamente), en febrero y marzo esas cifras crecieron significativamente (600.751 y 731.720 euros).

jueves, 15 de mayo de 2014

Las carreteras españolas necesitan inversión


"Las carreteras españolas se enfrentan a un deterioro sin precedentes y sólo un cambio de timón en los Presupuestos de 2015 evitaría la debacle del patrimonio viario". Esta declaración tan contundente la hizo el presidente de la Asociación Española de la Carretera (AEC), Juan Francisco Lazcano, hace poco menos de un mes, el pasado día 17 de abril, al presentar una auditoría del colectivo en el que se concluye que la situación no sólo no se está corrigiendo sino que está empeorando a pasos agigantados. Concretamente, la Asociación cifra el aumento del déficit en conservación de las vías españolas entre 2011 y 2013 en un 20 por ciento en la Red de Carreteras del Estado y en un 10 por ciento en las vías que dependen de comunidades autónomas, diputaciones y cabildos.

La radiografía completa de las carreteras españolas muestra que hay 162.000 kilómetros, de los cuales 150.000 corresponden a vías convencionales, 9.000 a autovías y 3.000 a autopistas. Sólo el 15 por ciento de las mismas depende del Ministerio de Fomento. La conclusión más inmediata de la radiografía actual de esos kilómetros es que hace falta inversión para que las carreteras españolas no sólo no se sigan deteriorando sino que además recuperen los niveles de antaño. Porque ahora mismo, según los datos que la AEC incluyó en su informe de 2012 (hecho público en el último trimestre de 2013), el estado del firme está cayendo en picado desde que en 1999 alcanzara su mejor calificación y ya está en niveles inferiores a los que presentaba en 1985.

Con la actual situación de crisis, parece complicado que llegue esa necesaria inversión. En los Presupuestos del Ministerio de Fomento para el año 2014, la partida para la conservación de las carreteras es de 818 millones de euros, la misma cantidad que en 2013, y un 30 por ciento menos que los 1.257 millones de euros que se gastaron en 2010, el año que presentó la cantidad más elevada. Los cálculos del Banco Mundial indican que para mantener una red viaria de una forma adecuada es necesario invertir un 2 por ciento de su valor patrimonial. El de las carreteras españolas es de 185.000 millones de euros, 85.000 las estatales y 90.000 las demás. Eso quiere decir que la cuantía económica que necesitaría España rondaría los 3.700 millones. La AEC es incluso más contundente y cree que sería conveniente llegar a una inversión de 5.500 millones para "poner al día" las carreteras españolas.

Lo cierto es que las carreteras españolas llevan ya demasiado tiempo sufriendo las consecuencias de la crisis. En mayo de 2013 se rompieron más de 800 días sin que el Ministerio de Fomento firmara un contrato de mantenimiento para reposición de firmes. Antes de que acabara el pasado año, Fomento sacó finalmente a licitación un total de 45 concursos repartidos en tres remesas (en mayo, en junio y en diciembre) por valor de 593 millones de euros. Pero es un esfuerzo que por ahora es insuficiente. SEOPAN, el Observatorio del sector de la construcción, explicó en su informe 'Evolución de la licitación de concesiones de obras' que las grandes infraestructuras brillan por su ausencia en 2012 y en 2013, después de una inversión de 6.218,4 millones en 2010 y de 3,288,9 millones en 2011, y apenas ha habido un gasto de 430 millones en mantenimiento y conservación en 2012 para todo el periodo desde 2008.

Y no sólo el firme de las carreteras necesita esa inversión para que las vías españolas tengan el estado óptimo. LA AEC calcula que, además, hay que reponer 325.000 señales y repintar 39.000 kilómetros de marcas viales. Sobre este segundo aspecto, la Asociación explica que ese trabajo es necesario porque la pintura ha desaparecido o porque se ha desgastado el material retrorreflectante. Para destacar la necesidad de esta labor, la AEC esgrime investigaciones realizadas en Estados Unidos y Holanda que concluyen que unas adecuadas marcas en la carretera reduce los accidentes en un 36 por ciento. Cada cierto tiempo surge un nuevo estudio que incide en la preocupación por el estado de las carreteras españolas, lo que está por ver es cuándo deja paso la crisis a la inversión que necesitan.

jueves, 10 de abril de 2014

Historia del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas


Desde el pasado día 26 de marzo, el aeropuerto de Madrid recibe el nombre de Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. De esta forma, se rinde homenaje al ex presidente del Gobierno recientemente fallecido en línea con la tradición de otros países como Estados Unidos o Francia que también homenajearon a sus históricos jefes de estado de esta forma. Es el último cambio en una historia riquísima, la de un aeródromo que abrió sus puertas el 22 de abril de 1931. La actual ubicación de lo que entonces se proyectó como el gran aeropuerto de Madrid superó en el concurso a Carabanchel Alto, Getafe y Vallecas. Dos años después de su apertura, mientras las obras continuaban, el aeropuerto de Barajas acogió su primer vuelo civil comercial. Era el 15 de mayo de 1933.

El proyecto corrió a cargo del arquitecto Luis Gutiérrez Soto y el ingeniero Marqués de los Álamos. El teniente coronel Jacobo de Armijo y Fernández de Alrcón fue su primer director. Barajas acogió desde el principio a cuatro compañías: Concesionaria de Líneas Aéreas Subvencionadas (CLASSA), Compañía Española de Trabajos Fotogramétricos Aéreos (CETFA), Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA) y Compañía Española de Aviación (CEA). Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE), predecesora de Ibería, estableció la primera línea regular, Madrid-Barcelona. La Guerra Civil Española provoca el primer cambio traumático en el funcionamiento del aeropuerto, dedicado durante el conflicto a realizar servicios bélicos y de transporte civil con París, Barcelona y la zona norte de España. La normalidad se recuperó en abril de 1939. Iberia llegaría al aeródromo desde su base en Salamanca sólo un mes más tarde.

Los años 40 fueron los de la gran expansión de Barajas. En 1944 comienza a funcionar una nueva pista, que son tres al final de la década. En 1946 se abre el aeródromo al tráfico internacional y en la década siguiente se establecen los primeros vuelos regulares a Nueva York. En 1953 comienza a construirse el nuevo edificio que servirá de terminal, lo que hoy es la Terminal 2, y se inaugura en 1957, modificando la estructura del aeropuerto para tener dos pistas. La denominación de Aeropuerto de Madrid-Barajas la adopta en septiembre de 1965. Antes de que acabe la década de los 60, Barajas se moderniza. Primero se instalan las primeras ayudas radioeléctricas y después un sistema pionero para espantar las aves que pudiera colisionar con los aviones en el despegue o en el aterrizaje por medio de halcones perdigueros adiestrados por el conocido zoólogo Félix Rodríguez de la Fuente.

El auge del turismo y la llegada de los Jumbos en la década de los 70 permiten a Barajas una expansión entonces sin precedentes. Por ese motivo se inicia en 1971 la construcción de la terminal internacional, la que hoy es la T1. En 1974 Iberia crea el puente aéreo entre Madrid y Barcelona. La concesión a España del Mundial de fútbol de 1982 provoca una gran obra de ampliación que se inicia dos años antes. La última gran reforma del aeropuerto, y probablemente la más ambiciosa arranca en el año 2000 con la aprobación del Plan Barajas, que incluye la tercera pista y una nueva torre de control. En febrero de 2006 se inaugura la nueva terminal, que incluye la actual T4 y el edifico satélite conocido como T4S. En ese momento, Barajas se convertía en el cuarto aeropuerto europeo por número de vuelos.

Y es que todo ha cambiado radicalmente en los ya más de 80 años de vida de Barajas. En 1933, primer año de su funcionamiento comercial, por el aeropuerto pasaron 378 vuelos que transportaron a 2.873 pasajeros. En 2013, según los datos del Ministerio de Fomento, fueron casi 40 millones de pasajeros los que pasaron por el recinto (39.661.478). El récord de pasajeros en un mes se registró en julio de 2007, cuando nada menos que 5.011.924 se subieron a bajaron de un avión en el recinto madrileño. El de Barajas es un aeropuerto que está en funcionamiento las 24 horas del día, aunque presenta algunas restricciones horarias para que el ruido moleste lo menos posible a los vecinos de la zona noreste de Madrid, en el distrito del mismo nombre de la capital y en terrenos de los municipios de Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Paracuellos del Jarama.

El ya Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas lo forman cuatro edificios terminales (uno de ellos dedicado exclusivamente a carga), un edificio satélite y dos diques; dos zonas principales de hangares; cuatro pistas paralelas en grupos de dos (en terminología aeronáutica se considera que tiene ocho pistas diferentes, ya que apenas se utilizan cuatro en función se opte por la meteorología por una configuración de operación norte o sur); y tres torres de control. La gestión del aeropuerto corresponde a AENA, cliente en numerosas ocasiones de los servicios del Grupo Azierta, por ejemplo en el control de las obras de construcción de la T4 del aeropuerto madrileño o en la evaluación estructural de las pistas de éste y muchos otros aeropuertos españoles.

jueves, 20 de marzo de 2014

Flevopolder (Holanda) y las islas artificiales más grandes del mundo


Una de las pretensiones del hombre ha sido siempre la de ganar terreno al mar. Así nacieron las islas artificiales, obras maestras de la ingeniería civil que hoy en día se utilizan para las más variadas actividades. Pero si hablamos de tamaño, no hay duda en afirmar que la isla artificial más grande del mundo es Flevopolder, en Holanda, con sus 970 kilómetros cuadrados. ¿Y en qué consiste exactamente Flevopolder? Son una serie de pólders (palabra que designa un terreno pantanosa ganado al mar y que, una vez desecada, se dedica al cultivo) que se encuentran en la provincia holandesa de Flevoland, la última que se creó en el país europeo.

Flevopolder es una de las obras que confirma un popular dicho holandés que dice que "Dios creó el mundo y los holandeses crearon Holanda". Además de su tamaño, lo que hace que Flevopolder sea una construcción especial es que no está por encima del nivel del mar y que está completamente rodeada por tres lagos, Veluwemeer, Keterlmeer y Gooimeer. Los trabajos para su creación arrancaron en la década de los 20 del siglo pasado, tras una gran inundación que tuvo lugar en 1916, pero los dos pólders que forman esta isla se completaron respectivamente en 1955 y 1968. Aunque su uso principal debía ser la agricultura, hay grandes ciudades en ella como su capital, Almere, la ciudad más joven de Holanda, que en enero de este 2014 ya tenía casi 200.000 habitantes.

Muy lejos de los 970 kilómetros cuadrados de Flevolpolder se encuentra la segunda isla artificial más grande del mundo. Se trata de la isla de Yas, un nombre que será muy familiar para los aficionados de la Fórmula 1, pues ahí se encuentra el circuito de Yas Marina, donde se celebra el Gran Premio de Abu Dhabi, y el Ferrari World, un museo dedicado a la escudería italiana. Aldar Properties inició el proyecto en el año 2006, invirtiendo 40.000 millones de dólares. En esta isla, todo un monumento al turismo y al recreo de lujo, hay un parque acuático (Yas Waterworld, escogido por Los Angeles Times en 2013 como el segundo mejor centro de estas características en el mundo), una playa y múltiples tiendas y restaurantes.

Como muestra de la enorme diversidad que hay en el uso de las islas artificiales de nuestros días, la tercera más grande es el Aeropuerto Internacional de Kansai, en Japón. Y también la décima. ¿Cómo es posible? Fácil, por sus dos pistas, la primera de ellas de 10,5 kilómetros cuadrados inaugurada en 1994 y la segunda de 4 kilómetros cuadrados y en funcionamiento desde 2007. La isla, que acogió el primer aeropuerto localizado en una joya de ingeniería de esta clase, se construyó en plena bahía de Osaka y por ella pasan unos 17 millones de pasajeros de forma anual, con más de 600 vuelos semanales, 500 de ellos con destinos asiáticos. La conexión con tierra firme se hace a través del puente Sky Gate, aunque también hay un ferry que llega al aeropuerto de Kobe en apenas treinta minutos.

Completan la lista de las diez islas artificiales más grandes del mundo entre el cuarto y el noveno lugar el Aeropuerto Internacional de Hong Kong (8,38 kilómetros cuadrados); Pal Jebel Ali, en Dubai (8 kilómetros cuadrados, aún sin uso); el Aeropuerto Internacional de Chubu Centrair (6,8 kilómetros cuadrados); Palm Jumeirah, de nuevo en Dubai (6,5 kilómetros cuadrados, uso residencial); la isla de Rokko, en Japón (5,8 kilómetros cuadrados, también residencial); Port Island, también japonesa (5,2 kilómetros cuadrados, de nuevo utilizado para viviendas).

Aunque estos grandes proyectos hacen que tengamos una idea de las islas artificiales como algo propio de la modernidad, lo cierto es que este concepto existe desde hace mucho más tiempo. Hay que remontarse a varias construcciones diferentes que surgieron en todo el mundo. Por ejemplo, al os crannoges escoceses e irlandeses, viviendas sobre el agua que daban del Neolítico, hace más de 5.000 años; el Nan Madol de Micronesia, una serie de pequeñas islas artificiales que comenzaron a construirse en el siglo I y que se ha llegado a conocer como la Venecia del Pacífico; o las islas flotantes de los uros en el lago Titicaca.

jueves, 27 de febrero de 2014

Historia de la línea de AVE Madrid-Sevilla, la primera de Alta Velocidad


A las 15.29 horas del 14 de abril de 1992 salió de la estación madrileña de Atocha y con destino Sevilla el primer tren de Alta Velocidad que circuló por las vías españolas. Fue la consumación de un milagro, tanto de la ingeniería, porque se construyó en tiempo récord, como de la política, porque satisfizo a todo el mundo como eje de las nuevas comunicaciones del país. Y hoy que los AVE circulan ya por todo el territorio nacional quizá haya quedado un poco en el olvido el extraordinario hito que supuso la Alta Velocidad para la ingeniería ferroviaria española, cuya historia comenzó en realidad casi dos décadas antes, en los años 70, cuando se buscaban nuevas vías de acceso al sur que solucionaran los muchos problemas existentes.

En aquellos años se buscaba una manera de desatascar la saturación de Despeñaperros, que tenía una vía de una única dirección y que permitía unas velocidades máximas de entre 70 y 100 kilómetros hora. Hacer una segunda vía en ese trazado era prácticamente imposible por la repercusión que habría tenido en el servicio y por su elevado coste. Entonces surgió la posibilidad de la Alta Velocidad, inspirada en la línea de estas características que Francia inauguró en 1981 para unir París y Lyon. Las decisiones, no obstante, se fueron tomando de una forma bastante improvisada, en primer lugar porque la primera línea de Alta Velocidad Española iba a ser la que uniera Madrid, Barcelona y la frontera gala.

¿Por qué no fue así? Por la Exposición Universal que Sevilla debía acoger en 1992 y que fue finalmente adjudicada en 1985. En octubre de 1986, el Gobierno aprobó el Plan de Transporte Ferroviario que incluía la construcción del Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía, pero éste debía llegar a Córdoba y no a Sevilla. Es en diciembre de 1987 cuando el Consejo de Ministros da el paso decisivo: la nueva obra llegaría a la ciudad hispalense y se construirá para ser de Alta Velocidad y con el ancho europeo de vía de 1.435 milímetros, no los 1.668 que tenían las líneas convencionales españolas y que aislaban nuestros ferrocarriles del resto del continente. El Rey Juan Carlos puso la primera traviesa en 1989 y a partir de ahí la construcción se hizo en unos plazos vertiginosos y sin retrasos.

El ya mencionado viaje inaugural del AVE, el 14 de abril de 1992, se hizo bajo enormes medidas de seguridad, con nada menos que 3.500 militares vigilando el trazado. Eran unos años en los que el terrorismo de ETA golpeaba España con mucha intensidad y la imagen internacional del país habría quedado muy dañada de no prever todas las posibilidades. Francisco Mesa Espejo tuvo el honor de ser el primer conductor del AVE de Madrid a Sevilla, un viaje que estuvo presidido por el entonces vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, acompañado por numerosas autoridades, entre ellos la presidenta de Renfe, Mercé Sala, y cerca de 80 periodistas. Tan importante era ese día que el Telediario de Televisión Española realizó tres conexiones en directo.

Todo salió a la perfección en ese primer viaje de prueba de la mayor infraestructura de ingeniería ferroviaria que se había construido en España hasta la fecha, hasta el punto de que el tren llegó a la estación sevillana de Santa Justa con dos minutos de adelanto. De esta forma, todo estaba listo para el primer viaje comercial, que tuvo lugar el 21 de abril, un día después de la inauguración de la Expo'92. La Familia Real casi al completo utilizó el AVE para regresar a Madrid después de inaugurar el gran evento que acogió España en 1992 junto con los Juegos Olímpicos de Barcelona. A ese viaje corresponde la fotografía que acompaña estas líneas.

El AVE fue una absoluta revolución. Redujo las siete horas que se necesitaban para cubrir el viaje entre Madrid y Sevilla hasta algo menos de tres, gracias a sus velocidades de entre 270 y 300 kilómetros por hora. Fue la primera vez que el tren competía con el avión para un destino nacional, en apenas un año los doce trenes diarios (seis por sentido) ya captaban la mitad del mercado y pocos meses más tarde se alcanzó un 85 por ciento de cuota. En septiembre de 1994 se estableció el compromiso de puntualidad, por el cual un retraso de cinco minutos o más se corresponde con la devolución del dinero pagado por el billete. En la actualidad, el AVE Madrid-Sevilla mueve casi once millones de pasajeros al año.

La Alta Velocidad Española es un proyecto que, por su carácter en ocasiones improvisado, no tiene una paternidad clara. Si acaso, se puede citar como un éxito político que se apuntó Juan José Barrionuevo como ministro de Transportes en la época en la que se dieron los pasos finales. La vía Madrid-Sevilla tiene 471,8 kilómetros de largo, a lo largo de los cuales hay 31 viaductos que suponen 16.030 metros del trayecto y 17 túneles, que cubren 9.484 metros. Azierta forma parte de la historia del AVE en España desde el principio y ya estuvo presente (entonces como Geoteyco) en la asistencia técnica y el control de calidad de materiales de varios tramos de aquella primera línea.