jueves, 22 de enero de 2015

Sigue avanzando el cambio de la estructura radial en España


Desde hace ya algunos años se está rompiendo en España la tradicional estructura radial en las comunicaciones por carretera y ferrocarril, pero 2015 va a marcar un punto y aparte muy claro en este sentido. El kilómetro cero, en la madrileña Puerta del Sol, seguirá siendo un referente ineludible, pero ya no tendrá el mismo valor y se podrá conectar con diferentes ciudades españolas en las mejores condiciones de viaje sin necesidad de pasar o de iniciar viaje en la capital. Y es que en los próximos doce meses serán doce las nuevas ciudades españolas que estarán conectadas por tren de Alta Velocidad, mientras que también será posible recorrer España por una vía de circunvalación, bordeando todo el país y sin necesidad de abandonar la autovía.

La apuesta de España por la Alta Velocidad ferroviaria tendrá en 2015 un nuevo año de gran importancia en su historia. Esa apuesta es algo que, en todo caso, ni siquiera la crisis económica o los recortes de las administraciones han frenado. El objetivo en los próximos doce meses es superar los 4.000 kilómetros de vía y conectar nada menos que cuarenta ciudades del país, consolidando la española como la segunda red de AVE más extensa del mundo sólo por detrás de la del gigante chino. Se sumarán en 2015 nada menos que doce ciudades a esta red. Zamora, Palencia, Burgos y León tendrá un enlace con el tramo Madrid-Segovia-Valladolid; Castellón y Murcia se unen al Corredor Mediterráneo; Granada y Cádiz  formarán parte de la red Sur; Pontevedra y Vigo estarán conectadas en el Eje Atlántico; y Plasencia y Badajoz tendrán tramos en el corredor extremeño.

Por el momento no hay fechas muy fiables para la inauguración de todos estos tramos, pero se da por seguro de que todos ellos estarán en funcionamiento a lo largo de 2015. El AVE, de hecho, es la principal inversión de la obra pública en estos tiempos difíciles, y ya en 2014 copó el 22 por ciento de la licitación y el 63 por ciento de los contratos adjudicados por el Ministerio de Fomento. Las previsiones de 2015 supondrán, sobre todo, un gran beneficio para los viajeros que se desplacen entre Madrid y Galicia, que podrán disfrutar de Alta Velocidad hasta Zamora y no sólo hasta la localidad vallisoletana de Olmedo. También se esperan las reducciones de los tiempos de viaje con Cantabria y el País Vasco, gracias a la Y vasca, aunque la inauguración de este ramal sólo se espera ya antes de 2020.

En lo que se refiere al transporte en carretera, el acontecimiento que acaba con el modelo radial puede parecer más intrascendente, pero no se deja de ser algo remarcable. La noticia, junto con el gráfico que acompaña estas líneas, la publicó La Voz de Galicia, destacando el hecho de que antes de que acabe 2015 será posible recorrer siempre por autovía un trayecto entre Galicia y Francia. De la forma más directa, es decir, recorriendo todo el norte peninsular, eso ya es posible por la apertura del tramo Unquera-La Franca, en la comunidad autónoma de Asturias, aunque todavía quedan por finalizar dos tramos en la Autovía del Cantábrico, en total 27 kilómetros que unen Torrelavega y Solares.

Esta gran autovía de circunvalación de España, que permitirá rodear todo el país para llegar a la frontera francesa, tiene algunas obras pendientes de ser completadas en 2015. En el primer semestre se inaugurará el tramo Benavente-Zamora de la autovía de la Plata, la A-66 que une Gijón y Sevilla, que permitirá esquivar las autopistas de peaje portuguesas o un desvío por Madrid. En la autovía del Mediterráneo, quedan por finalizar otros dos tramos de 16,5 kilómetros en las inmediaciones de la localidad granadina de Motril, y que también tienen 2015 como fecha prevista de inauguración. De esta forma, del perímetro de 3.400 kilómetros que tiene España sólo quedan por finalizar 92,5 para que España se puede recorrer por autovía de forma ininterrumpida.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

España reduce sus tramos de gran siniestralidad en un tercio en sólo tres años



La Unión Europea tiene fijado como objetivo para 2020 la reducción en un 50 por ciento de las muertes en carretera con respecto a los datos de la primera década del siglo. Esa es la base del informe RACE 2014. Evaluación de la Red de Carreteras del Estado, un estudio que deja incontables datos de utilidad en la persecución de ese objetivo, pero entre los que destaca uno: en apenas tres años España ha reducido casi en un tercio los tramos de carretera con riesgo elevado de sufrir accidentes. Si en 2012 había 2.852,8 kilómetros con ese alto riesgo de accidentes, en 2014 han quedado reducidos a 1.921,5. El dato, aunque insuficiente y todavía cargado de dramatismo por sus consecuencias humanas, es un sin duda alentador, ya que habla de una mejoría constante y progresiva en las carreteras españolas.

El estudio del RACE forma parte del programa EuroRAP (European Road Assement Program), que se inició internacionalmente en el año 2000, con la inclusión de los datos de la Red de Carreteras del Estados a partir de 2002. Para este informe, que cubre el periodo 2011-2013, se han contabilizado los 5.198 accidentes ocurridos en la Red española. Para la extracción de conclusiones se han eliminado los tramos de carretera que presentan datos de tráfico inferiores a los 2.000 vehículos al día, “dado que en dichos tramos es muy significativa la aleatoriedad de los accidentes”, por lo que quedan 1.162 tramos que suman 20.132 kilómetros, en los que se produjeron 1.212 accidentes mortales y 3.665 graves que dejaron un dramático saldo de 1.380 fallecidos y 4.958 heridos graves.

Que las carreteras españolas gozan de una salud bastante buena queda claro al destacar que un 74,5 por ciento de los tramos analizados presentan un riesgo de accidente bajo o medio-bajo. El aumento en la categoría más positiva, de hecho, ha sido brutal. Si en 2012 había 3.694,2 kilómetros en ese estado, en 2014 ya son 5.033,7. No obstante, en la Red de Carreteras del Estado siguen quedando un 9,54 por ciento de tramos de un riesgo alto o medio alto, que además fluctúan con facilidad. En 2012 eran 471,9 kilómetros en esa condición, en 2013 se redujeron a 400,3, pero en 2014 han regreso a los niveles anteriores, con 472,7 kilómetros. Eso sí contando los dos niveles de mayor peligrosidad, la reducción ya mencionada como la principal conclusión positiva de este estudio sí es palpable, de los 2.852,8 kilómetros que había en 2012 a los 1.921 de 2014, lo que hace que el trabajo de conservación sea menos exigente.

Más datos positivos que encierra este trabajo. Por encima de un uso de 20.000 vehículos diarios no existen tramos negros en las carreteras de nuestra geografía y solamente hay uno de riesgo medio-alto, mientras que en las vías de alta capacidad, que son las que soportan un tráfico de más de 80.000 vehículos diarios sólo se aprecian tramos de las dos categorías de riesgo más bajo. Y por comunidades autónomas hay tres que pueden presumir de tener las carreteras más seguras de toda España, puesto que no tienen ni un solo tramo de riesgo notable de accidentes. Se trata de Navarra, Murcia y el País Vasco. El caso de la segunda de ellas tiene aún más mérito, puesto que el análisis del RACE alcanza 508,2 kilómetros de esta comunidad autónoma, mientras que País Vasco y Navarra son las dos autonomías con menos kilómetros evaluados, 109,9 y 41,1 respectivamente.

En todo caso, el informe del RACE no es una invitación al triunfalismo, sino una herramienta para conocer dónde se puede seguir mejorando. Así, se señalan 132 tramos de riesgo elevado, un total de 1.921 kilómetros, de los cuales 38 son negros, un total de 472,7 kilómetros. El mayor porcentaje de kilómetros de riesgo en comparación con toda su red se encuentra en Asturias (20,4 por ciento), autonomía seguida de Cataluña (16,8) y Galicia (16,3). El tramo más peligroso en toda la Red de Carreteras del Estado está en la N-320, entre los kilómetros 314,1 y 325,4 de esta vía que une Guadalajara y Madrid. En los tres años que comprende el estudio, allí han tenido lugar nueve accidentes mortales y graves en los que se han producido dos fallecidos y once heridos graves.

El informe completo se puede consultar en este enlace.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Polonia, infraestructuras como impulso de la economía


Ya no caben dudas: Polonia es el mercado más atractivo de Europa del Este para cualquier tipo de inversión. Es la sexta mayor economía europea y la más grande de esa zona al Este del continente, pero es que además es el único país de Europa que no cayó en recesión desde que comenzara la crisis económica. Una de las claves que citan todos los informes relativos al país es, precisamente, el nivel de desarrollo de sus infraestructuras. Sin necesidad de colocarse entre las mejores del mundo, sí están entre lo más desarrollado de la zona, y eso hace que hoy sean muchos los inversores que fijan sus miradas en Polonia, un país que además va a seguir creciendo. El Banco Mundial, de hecho, ha anunciado para la economía polaca crecimientos del 3,5 por ciento en 2015 y del 3,8 en 2016, con la única sombra en cómo podrían afectarle los conflictos de Rusia con Ucrania y la Unión Europea.

Como muestra de las buenas perspectivas que ofrece Polonia Bloomberg colocó al país en un reciente estudio como la 26ª mejor economía para hacer negocios, la primera en Europa del Este y Asia Central. El Global Infrastructure Investment Index de 2014, realizado por la consultora Arcadis, ofrece datos similares, colocando a Polonia en el puesto 30 de su ránking de mejores países para invertir en infraestructuras, superando a otras naciones europeas como Portugal (puesto 31), Rusia (34), Italia (35), Rumanía (36) y Grecia (40). Ese informe explica que muchos mercados europeos tienen dificultades para encontrar inversión para mejorar sus viejas infraestructuras y otros tienen los fondos pero no el compromiso de sus gobiernos para aventurarse en grandes proyectos.

Aunque la burocracia, el complicado sistema legal y un cierto nivel de arbitrariedad en la forma en que los jueces interpretan la ley son los grandes problemas de Polonia, este país no se ubica en ninguno de los dos grupos antes mencionados y avanza a buen ritmo. El mejor ejemplo se puede encontrar en la inversión de 80.000 millones de dólares que ha acometido Polonia en los últimos seis años para mejorar las condiciones de sus carreteras y puentes. Hasta hace muy pocos años, los inversores preferían otros mercados de la zona como base para sus proyectos, pero Polonia ha reducido la brecha considerablemente en los últimos años. Y una de las razones está, sin ninguna duda, en las mejoras en las carreteras y las infraestructuras, porque eso se ha traducido en una enorme reducción en los costes del transporte de bienes, un aspecto en el que este país sólo se ve ya superado por Turquía en su zona de influencia.

El informe The Global Competitiveness Report, realizado por el Foro Económico Mundial no da una buena posición a Polonia en sus infraestructuras, quedando en el puesto 79 con una nota de 4 sobre 7. Pero es un dato engañoso porque Polonia no para de progresar en este aspecto. Es verdad que el punto de partida era muy atrasado, pero la situación del país no ha cesado en su mejora desde la caída del comunismo y su posterior adhesión a la Unión Europea, que se produjo en 2004. Con la mencionada inversión en carreteras, Polonia pretende mejorar su puesto 89 en este ránking, con una nota de 3,5. De hecho, los planes de la administración polaca, gracias también a la inversión de la Unión Europea, son las de modernizar completamente en la próxima década la red de autopistas del país, que ya cuenta con 2.800 kilómetros, casi todos construidos después de 1989.

Aún con la peor nota en los ránkings del informe del Foro Económico Mundial, 2,9, la red de ferrocarril es la infraestructura que tiene un mejor puesto, el 55º. El sistema es herencia de la primera mitad del siglo XX, cuando fue construida casi en su totalidad. La red se caracteriza por la presencia de estaciones en puntos muy céntricos de las ciudades. Considerando trenes de alta velocidad aquellos que circulan por encima de los 200 kilómetros por hora, Polonia no tendría ninguna línea de estas características. Sin embargo, sí tiene más de 700 kilómetros de vía que soportan velocidades superiores a los 160 kilómetros por hora y en 2015 se espera la inauguración de 1.500 kilómetros más, incluyendo puntos en los que sí se supere esa barrera de los 200 kilómetros por hora. Hasta 2012, el foco de las inversiones polacas estaba en las carreteras pero el tren ya ha conseguido la atención que merece y el objetivo es que para 2020 las doce ciudades más grandes del país estén conectadas por la alta velocidad.

Si hay una infraestructura que se benefició especialmente de la organización de la Eurocopa de fútbol de hace dos años en Polonia de forma conjunta con Ucrania, esa es la red aeroportuaria. “Si no hubiéramos tenido la Europa 2012, habríamos mejorado nuestra infraestructuras pero el tiempo para hacerlo habría sido más largo, entre dos o tres años más”, explicó tras la celebración del evento deportivo Jakub Borowski, entonces jefe economista del Kredyt Bank y autor de un informe sobre la previsión de impacto económico de aquella Eurocopa.  De hecho, el transporte aéreo se lleva la mejor nota de Polonia en The Global Competitivness Report, con un 4 y el puesto 86. El mayor aeropuerto de Polonia es el Frederic Chopin de Varsovia, pero Wroclaw, Dansk, Katowice, Cracovia y Poznan tienen grandes aeródromos que operan a nivel internacional.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Estados Unidos busca inversión privada para mejorar sus infraestructuras


La imagen de coloso económico de Estados Unidos oculta el estado de sus infraestructuras, necesitadas de una fuerte inyección de capital para recuperar su calidad, una inversión que ahora mismo no parece capaz de afrontar su Gobierno. Según el informe The Global Competitiveness Report realizado por el Foro Económico Mundial, Estados Unidos cuenta con una infraestructuras nada acordes a su posición en otros terrenos económicos, ocupando el puesto decimosexto de la clasificación mundial, con una nota de 5,8 sobre 7. Por obtener una comparación fácilmente asimilable, España recibe una valoración de 5,9 en el mismo informe. Lo más deficiente en las infraestructuras norteamericanas está en sus carreteras (16ª posición y 5,7 de nota). Algo mejor están los ferrocarriles (15ª plaza y 5,9), puertos (12ª y 5,7) y transporte aéreo (9ª y 6,1).

Pero la clave está en que Estados Unidos es ya un mercado apetecible para la inversión en este terreno. Según el Global InfrastructureInvestment Index de 2014, realizado por la consultora Arcadis, el país norteamericano se ha colado por primera vez entre los diez países más atractivos para invertir, en la octava posición, subiendo tres puestos desde el anterior informe, de 2012. Esa subida es la que ha experimentado otro país destacado, Reino Unido, pero también otros muy alejados del poder estadounidense como Sudáfrica, Indonesia y Filipinas. “Subrayar esta subida supone destacar una creciente necesidad de rehabilitar y mejorar bienes ya existentes”, explica dicho informe. El Gobierno norteamericano tiene prevista la inversión de 2 trillones de dólares hasta 2020, pero esa es una cantidad que la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE) considera claramente insuficiente, hasta el punto de elevar las necesidades hasta los 3,6 trillones de dólares.

En el Report Card 2013, su último informe sobre la situación de las infraestructuras norteamericanas, la ASCE dio una calificación global de D+, que supone una leve mejoría con respecto al anterior de 2009, en el que recibió una D, lo que en términos europeos apenas significa superar el aprobado sin demasiada holgura. Según explica el colectivo, cada categoría de infraestructuras se ha evaluado en base a criterios de “capacidad, condición, financiación, necesidades futuras, operatividad y mantenimiento, seguridad pública y resistencia”. Las mejores notas que la ASCE concede son las referidas a puentes y ferrocarriles (C+), pero las carreteras y el transporte aéreo caen hasta el D, dejando entre medias a las instalaciones portuarias, con un C. “Desperdiciamos horas sentados en atascos, el corte en el suministro eléctrico es cada vez más frecuente, perdemos miles de millones de gallones de agua a través de las fugas en las tuberías. Todo esto nos está costando dinero”, dijo Gregory DiLoreto, el presidente de la ASCE en la presentación del informe.

Ante la ausencia de fondos públicos para sostener las infraestructuras norteamericanas, cada vez más gobiernos estatales y locales recurren a la empresa privada para sostener la calidad de las instalaciones que necesitan los ciudadanos. “Estos mecanismos de inversión varían según los estados, y ese es un aspecto importante de la actual situación. (…) Modelos antes impopulares como la financiación del sector privado de nuevas autopistas de pago están ganando aceptación según la población se está dando cuenta de que el dinero federal no va a llegar. Además, eso está derivando en una creciente aceptación de que unas mejores infraestructuras son beneficiosas para la economía local”, explica el informe de Arcadis, que añade que el atractivo de Estados Unidos como campo para la inversión privada es mayor ahora que hace dos años porque la situación económica es ahora más estable que entonces, una vez minimizados los efectos de la crisis.

Y dado el descomunal tamaño del país, hay mucho terreno que cubrir en todos los sectores. Estados Unidos tiene la red de carreteras más grande del mundo, con una longitud total de 6,58 millones de kilómetros, también la más extensa en cuanto a autopistas, con 259.032 kilómetros. La autopista más larga es la que une las ciudades de Seattle, Washington, Boston y Massachusetts, con 4.990 kilómetros, pero es aún más extensa la Ruta 20, con 5.415 kilómetros. Al margen de unos datos geográficos impresionantes, la ASCE hace un análisis demoledor, al considerar que “el 42 por ciento de las grandes autopistas urbanas de Estados Unidos permanecen congestionadas, costando a la economía 101.000 millones de dólares al año en tiempo y combustible perdidos”. Según recuerda, la Administración Federal de Autopistas estima que se necesita una inversión de 170.000 millones anuales para mejorar las condiciones de las carreteras.

Las mejores notas de la ASCE son para el ferrocarril y los puentes. Con respecto a lo primero, el país norteamericano también puede presumir de la red más extensa del mundo, formada por 226.427 kilómetros. La gran oportunidad de inversión está en el tren de alta velocidad, cuya presencia es por el momento marginal en suelo estadounidense pero que aspira a contar con 27.000 kilómetros de red para el año 2030, en zonas como California, el Medio Oeste, Nueva Inglaterra, Florida, Texas, Colorado o Nuevo México. En el segundo de estos campos, Estados Unidos cuenta con dos puentes entre los diez más largos del mundo. La autopista que cruza el lago Pontchartrain es el sexto, con 38.442 metros, y el que cruza el pantano Manchac el séptimo, con 36.710 metros. Aún con una de sus mejores valoraciones, ASCE recuerda que “uno de cada nueve puentes de la nación son estructuralmente deficientes, mientras que la edad media de los 607.380 puentes es actualmente de 42 años”.

Grupo Azierta ha tenido una larga experiencia de colaboración con empresas norteamericanas, tanto proveedores (Mobile Drill Intl.) como clientes (NASA, CalTech). Ha participado muy recientemente en la jornada USA Infrastructures Day, que ha contado asimismo con la participación de European American Enterprise Council, Federal Rail Administration, Amtrack, Baker & McKenzie y Tecniberia entre otras organizaciones españolas y norteamericanas.

jueves, 27 de noviembre de 2014

China, la expansión de la ingeniería civil en un país de grandes infraestructuras


Pocos países presentan un contraste tan fuerte en sus infraestructuras como China. El gigante asiático acoge una gran cantidad de las mayores obras de ingeniería civil de todo el mundo en los más diversos campos, pero al mismo tiempo es un mercado en expansión y con mucho margen de mejora en la calidad de sus servicios. Después de unos años en los que adquiría tecnología occidental para progresar, el crecimiento en la última década ha sido espectacular y hoy está a la vanguardia de los grandes proyectos que se están haciendo realidad a lo largo del globo. El impulso internacional que ha recibido el país es enorme gracias a la imagen que han proyectado eventos como los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 o la Exposición Universal de Shanghai en 2012.

Según el informe The Global Competitiveness Report del Foro Económico Mundial, China ocupa el puesto 64º en la calidad general de sus infraestructuras, con una nota de 4,4 sobre 7. En otras palabras, el país asiático tiene mucho margen de mejora en este terreno. Si bien en ferrocarriles tiene una posición consolidada (puesto 17 con una nota de 4,8), el resto de las infraestructuras tiene todavía un descomunal margen de mejora. Sus carreteras ocupan el puesto 49º a nivel mundial, con una nota de 4,6; sus puertos bajan hasta el puesto 53 y una nota de 4,6; y sus puertos apenas llegan a la 58ª posición, con un 4,7 de evaluación. Eso provoca que, según el Global Infraestrcture Investment Index de 2014 realizado por la consultora Arcadis, China sea el decimoséptimo mejor país para invertir en infraestructuras.

La imagen de China, en todo caso, es siempre grandilocuente. Sucede en su punto fuerte, en el ferrocarril. Su gran orgullo es su red de trenes bala, la más extensa del mundo, con más de 7.000 kilómetros de vías. Pero su progresión es ambiciosa, porque la idea es que en 2020 supere los 16.000. La red general es la segunda más larga del mundo, con 103.144 kilómetros (sólo por detrás de los 224.792 kilómetros de Estados Unidos), y eso le sirve para ser el tercer país del mundo por número anual de pasajeros, 2.106 millones de pasajeros en 2013. China destaca incluso con los retos más audaces, como el llamado Tren del Cielo, la línea inaugurada en 2006 para unir Xining y Qinghai, el ferrocarril más alto del punto (su punto más elevado está a 5.072 metros), con más de 1.000 kilómetros de vía a 4.000 metros de altitud y 550 de ellos en terreno congelado.

En cuanto a sus carreteras, las cifras chinas son igualmente impresionantes. El país alberga la segunda red viaria más grande del mundo, con 4,24 millones de kilómetros. Su red de autopistas sí es la más grande del mundo y supera los 96.000 kilómetros. Si la última década ha sido de una expansión inmensa, los próximos quince años prevén un crecimiento sensacional. El objetivo del Gobierno chino es que en 2030 sean 6,8 millones de kilómetros los que recorran el país, aumentando los kilómetros de autopista hasta los 180.000. Eso va a incluir obras de ingeniería tan espectaculares como el túnel que se prevé inaugurar en 2015 en la carretera que une Sichuán y Tibet, considerada una de las más peligrosas del mundo por atravesar más de una docena de ríos y de montañas a gran altitud. Lo que se está construyendo es la sección que atraviesa la montaña Trola, que será un túnel de siete kilómetros que permitirá reducir el tiempo de viaje de las dos horas actuales a poco más de diez minutos.

Su red aeroportuaria es igualmente impresionante. Con 182 aeropuertos operativos a finales de 2012, entre 2011 y 2015 ya tenía la previsión de inaugurar 82 más. El pistoletazo de salida a las mejoras en este ámbito se dio en 2002 y desde entonces el crecimiento ha sido espectacular. El Aeropuerto Internacional de Pekin es la joya de la corona y ahora mismo el segundo de más tráfico de todo el mundo. En 2013 lo utilizaron casi 84 millones de personas, y en este 2014 las cifras comparativas ya han aumentado en un 1,4 por ciento. El crecimiento, además, ha sido imparable. En 2004 era el vigésimo aeropuerto más transitado del mundo, en 2008 el octavo y no asaltó la segunda posición hasta 2010.

Pero hay otros muchos terrenos de la ingeniería civil en los que China impresiona. Tiene las dos redes de Metro más grandes del mundo, la de Shanghai y la de Pekin. La primera de ellas cuenta con 538 kilómetros de líneas y el objetivo es que en 2020 sean 877 kilómetros. La presa de las Tres Gargantas, en el curso del río Yang Tse, es la más grande del mundo, con 2.309 metros de longitud y 195 metros de altura. Siete de los diez puentes más largos del mundo también están en China, incluyendo los tres que encabezan ese ránking. Se trata del Gran Puente Danyang-Kunshan (164.800 metros), el Gran Puente de Tianjun (113.700) y el Gran Viaducto de Weinan Weihe (79.732). Y también posee este país el puente más largo del mundo sobre el mar, el que se encuentra en la bahía Jiaozhou, en la ciudad de Quingdao, con sus 42,5 kilómetros.

China es un mercado en expansión y, por tanto, una oportunidad para la inversión en el terreno de la ingeniería civil. Según el Informe sobrelas inversiones mundiales de 2013 realizado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, China es el segundo mayor destino del mundo para estas inversiones, sólo por detrás de Estados Unidos y lidera la clasificación de las economías más atractivas para las compañías transnacionales en el periodo 2013-2015. De hecho, ya hay importantes compañías españolas que ya tienen presencia en el gigante asiático en terrenos tan diversos como la energía eólica, el gas natural, la gestión del tráfico aéreo, el desarrollo de las redes de transporte público, según desgrana el informe Presencia de España. La empresa española en el mundo, publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en julio de 2013.

Por si esto fuera poco para entender el atractivo de China en general y en el campo de la ingeniería civil en particular, el país ofrece el mercado interior más grande del mundo (1.300 millones de consumidores potenciales). Además, mantiene un crecimiento anual que supera como mínimo el 8 por ciento. El coste de la mano de obra es barato, aunque no tanto como lo era hace algunos años y las provincias del oeste (especialmente Sichuán) están ofreciendo un espectacular desarrollo que se transforma en oportunidades de negocio. Entre los puntos débiles a los que tiene que hacer frente la inversión en China están un cambiante contexto legal y la complejidad administrativa, agudizadas por las evidentes diferencias culturales con occidente.

Azierta participa en el Encuentro Empresarial en China la primera semana de diciembre junto con otras grandes ingenierías españolas. Dicho encuentro se lleva a cabo en las ciudades de Shanghai y Pekín con el objetivo de promover la cooperación entre empresas de ambos países.

jueves, 20 de noviembre de 2014

El Foro Económico Mundial coloca a España entre los países con mejores infraestructuras


El Foro Económico Mundial ha hecho público su informe The Global Competitiveness Report para el periodo 2014-2015, firmado por los profesores Klaus Schwab, del propio Foro, y Xavier Sala-i-Martin, de la Universidad de Columbia. Como explica en el prefacio Espen Barth Eide, director y miembro del consejo directivo del Foro Económico Mundial, el informe ofrece un análisis de la competitividad de 144 economías, y aparece “en un momento en el que la economía global parece haber dejado finalmente atrás una de las peores y más duraderas crisis financieras y económicas de los últimos 80 años”. Entre la inmensidad de datos que incluye, los hay referentes a las infraestructuras. Y aunque en otros terrenos sale peor parado, España se encuentra ahí entre los países punteros del mundo.

En términos globales de la calidad de las infraestructuras, y con datos referidos a los años 2013 y 2014, España se encuentra en la decimotercera posición, con una nota de 5,9 sobre 7. Por encima de nuestro país sólo se encuentran Suiza (6,6), Hong Kong (6,5), Emiratos Árabes Unidos, Finlandia (ambos con 6,4), Singapur, Holanda (6,3), Austria, Islandia, Japón (6,2), Francia (6,1), Alemania y Portugal (6). El dato tiene aún más trascendencia si tenemos en cuenta que España supera nada menos que a diez países que, según los datos del Banco Mundial en 2013, tienen un PIB más elevado. En esa lista España también ocupa la decimotercera posición, pero en la de sus infraestructuras supera la nota de las de Estados Unidos, China, Japón, Reino Unido, Brasil, Rusia, Italia, India, Canadá y Australia, economías todas ellas más potentes que la de nuestro país.

Atendiendo a las estadísticas más específicas, España ocupa la decimoprimera posición en el ránking de carreteras, con una nota de 5,9 siempre sobre 7. Pero el mérito de nuestro país en esta clasificación es inmenso si atendemos a su extensión geográfica. España es el 52º país más grande del mundo y de los diez países que pueden presumir de tener unas carreteras mejores que las españolas sólo uno, Francia (cuarta posición, con un 6,2), tiene más terreno que cubrir que el nuestro con su red de autopistas y carreteras. Los otros nueve que están por delante son más pequeños y, por tanto, necesitan una inversión menor para lograr unas vías de calidad. Esa clasificación la comanda Emiratos Árabes Unidos, con una nota de 6,6, seguido de Portugal y Austria, ambos países con un 6,3.

No es ninguna sorpresa que España se cuele en un puesto muy privilegiado cuando hablamos de la calidad de sus infraestructuras ferroviarias. Su nota, 6 sobre 7, le lleva hasta la cuarta posición del ránking, que sería la segunda contando únicamente a los países europeos. Japón ocupa la primera posición de la tabla, con una nota de 6,7, seguida de Suiza (6,6) y Hong Kong (6,3). España supera a todos los países de su entorno, como podrían ser Francia (5,9 y sexta posición), Alemania (5,7 y octavo lugar), Reino Unido (4,9, decimosexta posición) o Italia (4,1, vigésimonovena plaza). En lo que se refiere a infraestructuras portuarias, España también está entre los mejores, ocupando el noveno lugar (5,8), en una lista dominada por Holanda (6,8), Singapur (6,7) y Emiratos Árabes Unidos (6,5). Y en cuanto a las infraestructuras de transporte aéreo, nuestro país se coloca en la décima posición (6), en un apartado que lideran Singapur (6,8), Emiratos Árabes Unidos (6,7) y Hong Kong (6,6).

The Global Competitiveness Report 2014-2015 se puede consultar completo y en inglés en este enlace.

jueves, 30 de octubre de 2014

España, 24º mejor país para invertir en infraestructuras


Según el Global Infraestrcture Investment Index de 2014, una publicación de la consultora Arcadis presentada a mediados de octubre, España es el vigésimocuarto mejor país del mundo para invertir en infraestructuras. El dato no es bueno, además porque nuestro país desciende dos puestos con respecto al anterior informe, el primero que hizo Arcadis y realizado en 2012. Este descenso, de hecho, es uno de los más pronunciados, sólo por detrás de los de Turquía (pierde cuatro posiciones, desde la 24ª hasta la 28ª, y es el mayor descenso porcentual, de un 3,6 por ciento) y Chile (que sale del Top 10 para caer a la decimotercera plaza).

España es, concretamente, el noveno de los dieciséis países europeos que aparecen en este ránking, 41 en total, por detrás de Suecia, Noruega, Reino Unido, Holanda, Alemania, Austria, Bélgica y Francia, y por delante de Turquía, Polonia, Portugal, Rusia, Italia, Rumanía y Grecia. “Hay opciones muy reales de que se incremente la competitividad de mercados inversores estables y atractivos como Alemania, Austria, Bélgica y Francia. Sin embargo, los países de la zona baja de la tabla con evidentes problemas económicos como Italia, Grecia, Portugal y España, probablemente se verán forzados a una ola de privatizaciones sólo para mantener en funcionamiento los servicios”, explica el informe de Arcadis.

El primer país de la lista, es decir, el mejor en todo el mundo para invertir en sus infraestructuras es Singapur, seguido de Qatar. Estos dos países ya encabezaron el informe de 2012 y siguen pujando con fuerza en este terreno. Emiratos Árabes se coloca en la tercera posición, arrebatándosela a Canadá. Los puestos quinto, sexto y séptimo se mantienen también invariables con respecto al informe de hace dos años, y son para Suecia, Noruega y Malasia. Entre los diez primeros se cuelan dos de los países que experimentan un mayor ascenso, de tres posiciones. Así, en la octava posición se cuela Estados Unidos y en la décima el Reino Unido. Y completando la lista de los diez primeros en este ránking, la novena plaza es para Australia.

“Singapur se mantiene como el mercado global más atractivo para la inversión en infraestructuras en este informe. No obstante, con un gobierno que autofinancia la mayoría de los grandes proyectos, las oportunidades de inversión son limitadas. Como resultado, otros países con grandes planes de inversión como Qatar y los Emiratos Árabes en el Golfo Pérsico, junto con los mercados asiáticos en desarrollo como Malasia y Filipinas, son mucho más prometedores para los inversores”, explica el informe, que destaca precisamente el ascenso de tres plazas de los mencionados Estados Unidos, Reino Unido, Indonesia y Filipinas, pero también de Sudáfrica, que sube hasta la vigésimosegunda posición.

El informe se elabora en base a cinco grandes criterios: economía (datos como la renta per capita, previsiones de inversión, tamaño del mercado doméstico o consumo interno), negocio (relgulaciones gubernamentales, transparecencia de las políticas, eficacia del marco legal o libertad de corrupción), riesgo (grado de terrorismo política, inestabilidad política, inflación o cooperación en las relaciones entre empleados y trabajadores), infraestructuras (calidad de las mismas, calidad de los suministradores locales o facilidad de préstamo) y finanzas (efecto y extensión de los impuestos, tasa de impuestos en los beneficios, disponibilidad de servicios financieros o seguros).